EUGÈNE ATGET (1857-1927). EL FOTÓGRAFO DE PARIS

TEMA. EUGÈNE ATGET (1857-1927). EL FOTÓGRAFO DE PARIS

Introducción:

Uno de los fotógrafos con los que mas identificado me siento es con Eugène Atget quizás porque le enamoró, igual que a mí, una de las ciudades mas bellas del mundo  como es París o porque fue un aventurero de espíritu inquieto en su juventud dedicándose a otros trabajos en los que nunca se llegó a sentir a gusto consigo mismo, pero creo sinceramente que lo que mas me une a él es que  jamás se consideró y se valoró a si mismo como un fotógrafo siendo después de su muerte y casi por casualidad gracias a otra fotógrafa de otra generación llamada Berenice Abbot, que tuvo la suerte de conocerle poco antes de su muerte, como se evitó que uno de los genios de la Historia de la Fotografía cayera en el olvido.

Biografía:

Eugène Auguste Atget nace el 12 de Febrero de 1857 en Libourne (Francia). Hijo de un fabricante de carruajes, tras quedar huérfano a los 5 años fue criado por sus abuelos en Burdeos. De joven se enrola como marino en barcos mercantes, llegando a viajar rumbo a Uruguay.

Se afinca en París en 1878. Su vocación artística se expresa en su interés por el teatro, consagra a ello sus esfuerzos y sus años de juventud estudiando en el Conservatorio Nacional de Música y Drama. Su fracaso como actor le hace inclinarse hacia la pintura, terreno en el que la suerte tampoco le sonríe.

Curiosamente su fracaso en la pintura es lo que por necesidad le hace derivarse hacía la fotografía, aprovechando que tenía una buena lista de contactos entre los pintores de la época y sabiendo que estos necesitaban de imágenes fijas para realizar sus obras. Así en el año 1892 con 35 años de edad cuelga en la puerta de su casa en la Rue de Campagne-Premiere en el célebre barrio parisino de Montparnasse un cártel en el que se puede leer: “Eugène Atget: documentos para artistas, paisajes, animales, flores, monumentos, reproducciones de grabados, documentos y primeros planos”.

Tarjeta de visita de Eugène Atget

Desde entonces se dedica a recorrer París y sus alrededores con una vieja y pesada cámara de fuelle con placas de vidrio de 18×24 cm capturando un sinfín de bellas imágenes que él simplemente considera meros documentos gráficos para otros artistas.

Fotografía de E. Atget y pintura de Maurice Utrillo Valdon “Moulin La Galette”

El éxito al principio se hizo esperar, los escasos documentos que se conservan, entre ellos un viejo cuaderno que le sirvió de agenda de contactos llamado “répertoire”  nos indica que los pintores académicos Luc Olivier Merson (1846-1920) y Edouard Detaille (1848-1912) se contaban entre sus primeros clientes y fueron estos quienes poco a poco difundieron su reputación y le facilitaron nuevos contactos de clientes y empresas enamoradas del viejo París tales como bibliotecas y empresas editoriales de la época.

Es en 1898 cuando se produce un vuelco positivo en la vida de Eugène Atget pues comienza a fotografiar lo que se ha dado en llamar la colección del “ Vieux París” (Viejo París) encargo del Consejo Municipal de París que quiere conservar a toda costa la imagen de las viejas calles y construcciones de París que están a punto de desaparecer por las radicales transformaciones que van a tener lugar en la ciudad debido a las ambiciosas obras de desarrollo y modernización de la misma como por ejemplo el inicio de la construcción del metro de Paris.

Sus fotografías las realiza a primera hora de la mañana, además de que la luz a esas horas posiblemente le favorecía  también evita la aparición de gente en las mismas pues así se lo demandaban sus clientes, curiosamente y a pesar de que ya existían cámaras más livianas y de mejores prestaciones sigue cargando con su pesado equipo y utilizando el papel de albúmina lo que confiere a sus copias reveladas un característico tono amarillento y brillante en sus impresiones. También es seña de identidad en sus fotografías arquitectónicas el intento de evitar que las líneas verticales converjan y cambien la perspectiva, para ello  no duda en desplazar ligeramente el objetivo de la cámara hacía arriba lo que provoca unos ligeros bordes negros en algunas de sus fotografías, aunque obviamente estos “fallos” técnicos no le importan demasiado pues concebía la fotografía como un mero instrumento para reflejar la realidad del que debían servirse otros artistas y no como obras fotográficas artísticas en si mismas.

Au Tambor 63, Quai de la Tournelle. Año 1908

 Es a partir de 1900 cuando las fotografías de detalles comienzan a ganar en importancia, creando series con aldabones, grifos de fuentes, molduras, puertas etc.

A la par que en esa época sigue fotografiando las calles del viejo París y que como he comentado anteriormente evita la aparición de público en sus imágenes si es de manera casual y perdida en la escena, se centra por el contrario en darles protagonismo exclusivo si aparecen representando su oficio así crea su serie “Les petits métiers” (los pequeños oficios ), una sucesión de retratos de cuerpo entero en donde muestra representantes de oficios cuando menos curiosos y dedicados a la artesanía y al comercio ambulante de las calles de París. En esta serie es notable el cambio de lente a una distancia focal mayor que no es habitual en él y que ayuda a arrancar al personaje del fondo dotándolo de todo el protagonismo.

EL Guardián de plazas. Año 1900

En estos años sus condiciones de trabajo mejoran de manera notable hecho que es reflejado por el propio autor que refleja en imágenes el estudio donde vivía con su compañera y asistente de fotografía Valentine Delafosse Compagnon (1847-1926).

Gabinete de trabajo del Eugène Atget. Año 1910

A partir de 1912 Atget empieza a tomar consciencia de la inmensidad y dimensión de su obra fotográfica y se embarca en el proceso de clasificación de la misma, obligado además por la interrupción obligada de su producción debido al estallido de la Primera Guerra Mundial en el año 1914.

Un resumen de las series fotográficas de Eugène Atget sería:

–       Los viejos oficios: 1898-1900 retratos de personas en el ejercicio de su oficio, algunos peculiares como el vendedor de paraguas, el guardián de plazas, el afilador etc.

EL Afilador. Año 1898-1899

–        El viejo París: Detallada documentación de edificaciones, calles, rincones, de un París que comienza a desaparecer a favor del progreso y que no se centra en las estampas habituales y típicas de París, como ejemplo de lo dicho baste saber que dentro de su extensa colección solo en dos imágenes aparece una pequeña parte del monumento mas famoso de Paris La Tour Eiffel y de manera prácticamente irreconocible y sin ningún protagonismo, se podría dividir en subseries como:

           A) París pintoresco: Comienza la serie a partir de 1898, se interrumpe y se reanuda posteriormente en 1910.

           B)  Arte en el París antiguo: comenzó en 1898 y fue completada en 1927, poco antes de la muerte del fotógrafo. Incluye iglesias, fachadas, balcones, puertas, patios y escaleras como elementos decorativos.

C)  Entorno: comienza en 1901. A partir de 1902 Atget sigue los pasos de Corot y fotografía los lugares visitados por el pintor. A partir de 1922 se concentró en el norte y el este de París.

D) La topografía del viejo París: realizada entre 1906 y 1915, Atget fotografió las calles del viejo París sistemáticamente distrito por distrito.

E)  Interiores de París: reúne diversas series sobre los parques y jardines: Las Tullerías, St. Cloud, Versalles etc.

   – Paisajes y documentos: se podría dividir en varias subseries: paisajes, plantas, animales etc.

La Bièvre. Zone des fortifications, Poterne des Peupliers, Porte d´Italie. 1913

     – La vieja Francia: Incluye imágenes tomadas en diferentes ciudades del país.

   – Vestuario y arte religioso: Consiste en la reproducción de copias incluidos los fondos derivados de Gaignères.

–       Prostíbulos: 1921-1926, en donde Atget fotografía a prostitutas en la entrada de los establecimientos y donde en su interior obtiene las tres únicas fotografías de desnudo de las que consta su extensa colección y que se suponen son un encargo especial del artista André Dignimiont.

Desnudo de espalda. 1921

Poco antes de la muerte de Atget, una escultora estadounidense estudiante en Berlín y París, es contratada como ayudante por el fotógrafo Man Ray. Gracias a éste, Abbot descubre fascinada la obra de Atget y, finalmente llega a conocerlo en 1927. Atget, viudo desde un año antes, se encuentra profundamente desconsolado y abatido pero accede a ser retratado por Abbot que, a la postre realiza una serie de tres retratos que nos muestran a un hombre consumido, enjuto, triste, con los hombros caídos y el camino andando.

Poco después, muere, al parecer de tristeza, sin poder apreciar las fotografías tomadas por Berenice. A su muerte, Abbot adquiere unos 10.000 negativos y se dedica a la difusión de la obra de Atget, especialmente en Estados Unidos donde es considerado un maestro. Alcanza entonces el reconocimiento internacional incluso antes que en su propio país.

El 4 de agosto de 1927, muere Eugène Atget. En palabras de su biógrafo Jean Leroy: “El día en que murió Atget, París estuvo de duelo sin saberlo”.

Anuncios