AGUSTÍ CENTELLES (1909-1985). EL ROBERT CAPA ESPAÑOL

Agustí Centelles y Ossó nace en el Grau de Valencia en el año 1909, pero cuando contaba con solo un año de edad su familia se traslada a Barcelona. Con apenas 15 años entra a trabajar como aprendiz en el taller fotográfico de Ramón Baños donde consiguió dominar la técnica del retrato, aunque realmente fue el fotoperiodista de la época Josep Badosa quien al tomarlo como ayudante le introdujo en el mundillo de la prensa gráfica y el fotoreporterismo. Ya en 1934 con 25 años de edad se independizó y empezó a colaborar para periódicos como el Diarí de Barcelona, La Publicitat, La Ultima Hora o La Vanguardia.

En 1936 al iniciarse la Guerra Civil Española es destinado al frente de Aragón realizando magníficos reportajes de las tropas en las batallas de la conquista de Teruel y Belchite, además de ser el colaborador del comisariado de propaganda de la Generalitat de Catalunya y el encargado del archivo fotográfico del ejército de Catalunya en Barcelona.

Agustí Centelles en el frente de Aragón. Septiembre 1937

En 1939 se ve forzado a exiliarse a Francia llevándose consigo gran cantidad de negativos en una maleta, de la que no se separo ni un momento incluso en su recorrido por varios de los campos de concentración franceses. No solo tuvo la habilidad para conservar tan preciado botín fotográfico, incluidas sus cámaras y su equipo, en su tiempo de reclusión en los mencionados campos de concentración en territorio francés, si no que incluso consiguió establecer un precario laboratorio fotográfico en el campo de Bram gracias a que poseía un carnet de periodista expedido por las autoridades galas.

En 1939 se las ingenia de nuevo para poder conseguir un permiso especial para abandonar temporalmente el campo y trabajar en un principio en la vendimia, aunque en breve entra a trabajar en un laboratorio fotográfico y consigue que el permiso sea definitivo, poniéndose en contacto con la resistencia francesa con la cual colaboró activamente realizando fotografías para identificaciones falsas.

Cuando el grupo es por fin descubierto y el laboratorio desmantelado, en el año 1944, y debido al alto riesgo que suponía volver con ella a la España franquista para el mismo y para las personas que aparecían en las copias y negativos que portaba en la maleta, decide dejarla al cuidado de una familia amiga de la ciudad francesa de  Carcasonne con el encargo de que la guardasen en su buhardilla a buen recaudo hasta que pudiera volver a recuperarla, suceso que ocurrió 32 años después.

Campo de concentración de Bram cerca de Carcassonne. Marzo de 1939.

Por fin vuelve a España entrando por la frontera Andorrana y se instala de forma clandestina durante dos años en Reus.

En 1946 regresa a Barcelona y debido al acoso que sufre se presenta ante las autoridades donde es juzgado y dejado en libertad condicional por no haber cometido delitos de sangre durante la contienda. No obstante, su pasado político le pasa factura y no se le concede el carnet de fotoperiodista imprescindible para ejercer como tal en la época, con lo que se reconvierte en fotógrafo publicitario realizando encargos para marcas tan prestigiosas como Chupa-Chups o Anís del Mono.

En 1976 recién fallecido el dictador, viaja de nuevo a Carcassonne donde como hemos comentado anteriormente rescata su maleta con todo su contenido intacto. Las imágenes se exponen y Centelles pasa a ser un símbolo de los fotoperiodistas de guerra.

Dos de las imágenes más famosas de Agustí Centelles:

Barcelona. 19 Julio de 1936

LLeida. Noviembre de 1937

En 1984 el Ministerio de Cultura reconociendo su valía como fotógrafo le concedió el Premio Nacional de Fotografía y Artes Plásticas, y se le devolvió su carnet de fotoperiodista, falleciendo apenas un año después.

Como nota anecdótica debo reseñar que incluso una vez fallecido la figura de Agustí Centelles no deja de sorprendernos. Con motivo de la celebración en el año 2009  de una exposición conmemorativa que el Museo Nacional de Arte de Cataluña quiere dedicarle con motivo del primer centenario de su nacimiento, se solicita a sus hijos Sergi y Octaví depositarios de gran parte del legado de su padre que aporten imágenes de Barcelona positivadas por el propio Centelles. Durante sus tareas de búsqueda y localización de las mismas aparece oculta en el doble fondo de un pequeño baúl una caja de galletas con cantidad de negativos y material inédito sobre la vida política y social de los años treinta y del tiempo de la postguerra con infinidad de excelentes retratos de los principales personajes de la época.


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